Buscar en este Blog

Seguidores

sábado, 9 de octubre de 2010

La Virgen del Pino y su Basílica en la historia de Viera

Para dar una idea, visión panorámica, del estado de Gran Canaria en el siglo XVI nos cita Viera y Clavijo 1a Ciudad del Real de Las Palmas "considerable por su catedral, palacio episcopal, casas de Ayuntamiento, conventos, monasterios, ermitas y hospitales". Telde, Gáldar, corte de los Guanartemes. Guía "que se había aventurado en el cultivo de las viñas". Agaete, Arucas Firgas y Tirajana que "tenían los mejores ingenios de azúcar". Aguimes "que pertenecía a la dignidad episcopal". Finalmente cita a Teror y escribe: "Teror, que entonces decían Terori, se veneraba sobremanera como lugar sagrado, por la Santa Imagen de Nuestra Señora del Pino, llamada así en memoria del pino donde se descubrió".

"Fíjase este memorable hallazgo al fin de la conquista de Canarias, y en tiempo de su obispo y conquistador Juan de Frías. Hasta entonces no tenía esta grande isla imagen aparecida como las de Tenerife y Fuerteventura; pero es tradición que los gentiles ya habían observado cierta luz que solía rodear aquel árbol, sin que se hubiesen atrevido a reconocerla. Subió al pino, y encontró una hermosa y devota estatua de Nuestra Señora, de cinco palmos de alta, con su Santísimo Hijo sobre el brazo izquierdo. El pino si qué era un prodigio. Sobre ser eminente, de ramas muy frondosas, y su tronco de una circunferencia de cinco brasas y media, tenía en la primera distribución de sus ojos un círculo de culantrillos de pozos tan frescos y tan lozanos como si estuviesen en un peñasco regados de algún manantial. De este populoso círculo nacían dos árboles dragos. Cada uno de tres varas desde la raíz a la copa, y en medio de ellos, se dice, estaba la Santa imagen sobre la peana de una piedra, cuya calidad no pudo averiguarse nunca".

"Después de la Catedral de Canarias, el templo mas suntuoso en Canarias es la Basílica de Nuestra Señora del Pino de Teror".

La primera iglesia parroquial, edificada al pié del pino e incorporado a la catedral de la isla en tiempo del obispo don Fernando de Arce, se ha reedificado en estos últimos años con toda magnificencia, a devoción de los fieles, y señaladamente con limosnas de su cabildo y de sus tres dignísimos prelados Guillen, Moran y Delgado. En la obra de este santuario célebre parece que quisieron competir el arte, la naturaleza y la piedad; La, arquitectura es regular, despejada, noble y grandiosa. El terreno franqueó, como de repente, unas minas casi desconocidas antes, dé excelente piedra, yerro, cal, tierra, arena y demás materiales precisos. Y el celo de los pueblos se manifestó en las fiestas de la solemne dedicación celebrada en septiembre de 1764, con la mayor pompa, concurso y alborozo".

No hay comentarios:

Publicar un comentario